miércoles, 12 de junio de 2013

Can Oleza... muchos pretendientes, ningún amor


En uno de nuestros primeros posts, intentamos descubrir los secretos que guarda Can Ordines d'Almadrà, un casal de visita indispensable para todos los curiosos y aquellos que realizan alguna de las visitas guiadas del centro histórico de la ciudad. No obstante, no es el único patio mallorquín en la calle Morey. A escasos metros, encontramos el Palacio de Oleza o más conocido como Can Oleza.

Si bien es cierto que Can Oleza no dispone de tantas singularidades como el primero, dicha carencia se ve suplida, y con creces, por su historia y, sobre todo, su belleza. Quizás no sea muy objetiva, o incluso exagerada, pero es que debo confesar que éste es uno de mis patios favoritos. Cuando paso por delante y, obviamente, su portal está abierto, no puedo evitar quedarme unos segundos totalmente embelesada, en los que mi mente parece realizar un viaje al pasado a través del tiempo, imaginándome esta casa en todo su esplendor de antaño. Y es que, al acercarse a su verja, una apacible calma se apodera de todos los que osan aproximarse a ella.

La relación entre la familia Oleza y Mallorca se remonta a la época del rey Jaime I El Conquistador, pues Jaime de Oleza y Batlet, Procurador Real, junto a su hijo, Jaime de Oleza y Cerdá, asistieron a éste en sus conquistas, primero la de Mallorca y después la de Valencia, ganándose así un lugar en la nobleza mallorquina, además de diversas tierras, bienes y privilegios.

Sin embargo fue Jaime de Oleza y Cerdá, quien posteriormente ostentaría también el cargo de Procurador Real, aunque del rey Jaime II de Mallorca, el que se asentaría definitivamente en Mallorca, convirtiéndose en el progenitor de su linaje en la isla.

Desde el asentamiento de los Oleza en Mallorca hasta la actualidad han pasado más de 20 generaciones, en las que muchos de sus miembros han desempeñado altos cargos, ya sea en el ámbito militar, eclesiástico, de la caballeresca o de la política. Incluso algunos han destacado como poetas célebres. Pero quizás una de las cosas que llaman más la atención de esta familia, si bien habitual en otra época, es que la representación de  ésta se ha sucedido en todos los vínculos y mayorazgos de rigurosa masculinidad. Por lo que, gracias a este vínculo de unión entre la familia y los bienes pertenecientes a la misma, se garantizó no sólo la no dispersión del patrimonio familiar, sino que permitió la transformación de Can Descós en la actual Can Oleza.

Escudo de los Oleza. Flor con seis hojas.

Y es que este palacio, construido en el siglo XVI por la familia Descós, fue adquirido en el siglo XVII, junto con otras propiedades adyacentes, por Salvador de Oleza y Sureda, esposo de Quiteria Ballester y Garau, heredera de múltiples propiedades en Mallorca y sucesora con gravamen de nombre y armas de los Ballester. De aquí a que los Oleza incorporarán el fideicomiso de los Ballester y, por ello, todos sus sucesivos herederos, hasta la entrada de las leyes desvinculadoras, se denominaron Ballester de Oleza.

Sin embargo, más que sorprendente, rocambolesca, es la historia de cómo Salvador de Oleza y Sureda, miembro secundario de su linaje, terminó ostentando la representación de éste. Según indica el Bolletí de la Societat Arqueológica Luliana, de marzo de 1929, su predecesor, D. Jaime de Oleza y Calvó, famoso poeta, escritor y pintor, "tuvo varios hijos que murieron jóvenes excepto el mayor D. Jacinto de Oleza y Sureda que casó con Doña Lucrecia Zaforteza y Verí los que a pesar de tener 12 hijos de ninguno tuvo sucesión, y D. Salvador de Oleza y Sureda que casó con Doña Quitera Ballester y Garau y continuó la única rama de la familia que hoy queda".

Así, pues, a sus ochenta años, Salvador de Oleza y Sureda se convirtió en el jefe del linaje Oleza y, por tanto, sucesor de la casa familiar, situada en aquella época en la calle de Sant Pere Nolasc esquina con la calle Zanglada. No obstante, el heredero decidió no trasladarse, convirtiendo su residencia de la calle Morey en la casa principal de los Oleza, de ahí que, a partir de ese momento, Can Descós se pasara a denominar Can Oleza.

La edificación sigue la composición tradicional de las grandes casas señoriales mallorquinas, dividida en tres plantas. Si bien, el inmueble que hoy podemos contemplar es el resultado, de al menos, dos reformas, cada una de ellas representativa en su momento, ya que se realizaron con un cierto afán por demostrar que sus propietarios estaban a la moda, y que afectaron mayoritariamente a la fachada y al patio.

La primera reforma se realizó en la primera mitad del siglo XVI por la familia Descós. En ella se sustituyeron las ventanas de la planta noble por las que podemos observar, enmarcadas por columnas similares a las ornamentadas por Juan de Salas en la Catedral, de aquí a que se le atribuya a éste dicha reforma, y conoradas por conchas semicirculares o veneras. Respecto a las que se colocaron en las habitaciones de la planta baja, también conocidas como estudis, vemos que, además de no seguir el mismo modelo que las anteriores, sólo las de un lado están alineadas con las de la planta noble, mientras que las del otro están algo desplazadas, eso, sí, todas ellas están coronadas con el blasón de los Descós.

No está claro si las ventanas de los estudis, a los que se accedía a través del zaguán y cuyo principal uso era la de despachos, se sustituyeron en la misma reforma que las de la planta noble. Aunque todo apunta de que así fue, pues a partir de 1500, bajo la influencia del Renacimiento italiano, casi todas las familias aristocratas de Mallorca reformaron en esta época sus casas con elementos decorativos, sobre todo incluyendo en los dinteles de las puertas, ventanas y patios sus escudos de armas. Lo que sí queda patente es la falta de homogeneidad tanto en una planta como en otra y, consiguientemente, en la fachada principal del edificio, lo que no hace más que constatar una práctica muy habitual de la época, la de transformar partes concretas de la casa sin noción alguna de orden, prescindiendo de toda unidad estilística.

Escudo de la familia Descós. Oso bajo una flor de lis.

Antes de hablar de la segunda reforma, debemos reparar en otra de las curiosidades de las ventanas de los estudis, concretamente en algunas de las criaturas fantásticas que flanquean los escudos de armas de los Descós, los tritones. En la mitología los tritones son los machos de las sirenas, representados como hombres pez, cuya característica principal es la voz o, más bien, su canto, que simboliza las tentaciones en las que no deben caer quienes los escuchan, algo que preocupaba mucho a los Descós, especialmente a su miembro más conocido, el caballero y escritor, Arnau Descós, quien en alguna de sus cartas habla sobre el daño de las infamias.

Ventana izquierda interior patio
(centro dintel: flor de los Oleza)
En el siglo XVII, ya en manos de los Oleza, se inició la segunda gran transformación del casal. El promotor de la reforma fue el hijo de Salvador de Oleza y Sureda, Jaime Ballester de Oleza y Ballester, al que le donó el inmueble en 1678. Aunque fue su biznieto, Nicolás Ballester de Oleza y Fuster, quien la concluyó a principios del siglo XVIII. Durante las obras se fueron incorporando frisos, ventanales, portales y otros elementos decorativos trasladados de otras dos casas que poseían los Oleza en las cercanías, primero de la situada en la calle Portella y, posteriormente, de la anteriormente mencionada de la calle de Sant Pere Nolasc, ambas inexistentes en la actualidad, ya que fueron derruidas en 1696 y 1851, respectivamente.

La reforma del patio y de las grandes salas de la planta noble convirtieron Can Oleza en uno de los casales señoriales barrocos más representativos y emblemáticos de la ciudad. Un amplio espacio rodeado con sus características columnas barrigudas y arcos rebajados, desde donde comienza la escalera lateral de dos tramos, que termina en una galería de tres arcos de medio punto con balustrada. Destaca, también, el pozo octogonal y el suelo empedrado.


El Ministerio de Educación y Ciencia, mediante el Decreto 1781/1973, de 22 de junio, publicado en el BOE núm. 175, de 23 de julio de 1973, declaraba este inmueble monumento histórico de carácter nacional, describiéndolo así: "El palacio de Oleza es de notables proporciones y en él se conjugan en armonioso contraste el estilo, plateresco de las bellas ventanas y el gótico decadente de la galería superior de la fachada con el barroco del zaguán. Este, dentro de su sobriedad y trazado asimétrico. es rico en sus detalles, con el brocal de la cisterna a un lado y la galería sobre el arco rebajado del fondo, con antepecho de balaustres y escudo señorial. Las salas son esplendidas en decoración. La alcoba principal es del siglo XVII. Esta casa conserva valiosas colecciones de tapices, vidrios, cerámica y un retablo gótico en la capilla".

No he tenido la suerte de poder admirar la decoración de las salas, ni las colecciones de tapices, ni de vidrios... ni nada más allá de lo que puede verse a través de la verja del portal. No obstante, hace algunos años que este casal está en venta, por lo que uno se puede hacer una idea de su gran majestuosidad a través de las webs de las inmobiliarias que lo comercializan.
Ver: http://www.balearinvest.com/vivienda_es.asp?referencia=28577

Muchos son los pretendientes que han intentado hacerse con este inmueble. Los más conocidos, el Sr. Vicente Grande, expresidente del Real Club Deportivo Mallorca y de la promotora inmobiliaria Drac, quien, en 2007, tras realizar una opción de compra para crear el Museo del Vestido de Mallorca, se declaró en suspensión de pagos. Y, posteriormente, en 2010, el Consell de Mallorca y el Govern de les Illes Balears, también con la intención de convertirlo en museo. Sin embargo, la difícil situación económica por la que atraviesan estas administraciones, como todas en general, hacen que Can Oleza siga compuesta y sin novio que la lleve al altar.

Can Oleza
(acceso directo a Google maps)
Situación: Calle Morey, 9
Horario: Al ser un inmueble de propiedad privada no hay un horario fijo establecido. Generalmente suele estar abierto sólo por la mañana.
Coste: gratuito.




Escudo familia Descós flanqueado por tritones (ventana estudis)


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